El religioso; carta a su hermano
Querido hermano Te escribo esta breve carta, para contarte un episodio del cual he sido testigo en la misa de esta mañana en la iglesia de San Juan Bautista. Llegué unos minutos antes que la celebración de la misa de Reyes iniciara. Me senté en el extremo del banco que ocupo siempre. Tú sabes lo rutinario que soy, pero para escuchar la palabra del santísimo mis nalgas deben estar cómodas. Distraídamente miré a la gente que entraba y se acomodaba en diferentes lugares, algunos, sin persignarse en el cruce de la nave principal. Es un fastidio la falta de respeto que existe entre los feligreses. Para calmar mi irritación recé una oración llevando mi atención al tapiz de La Adoración de los Reyes que cubre la ventana, ubicado detrás del órgano. Preciosísimo paño, tejido según un cartón de Rubens. A pesar del calor que sentía continué orando hasta que la presencia de un jovencito me distrajo. Con el plumero y sus trapos limpiaba el órgano con asombroso vigor. A...